Muchas personas en México, Arzobispos, Obispos, Párrocos, Religiosos(as) y fieles cristianos cooperan en la labor misionera junto con nosotros por medio de su oración, sacrificio y contribución monetaria. Ellos son nuestros bienhechores o como les llamamos cariñosamente, nuestros padrinos y madrinas. Gracias a ellos se ha sostenido la formación y trabajo misionero de los miembros de nuestro Instituto.
En efecto, son las oraciones y sacrificios de nuestros padrinos y madrinas quienes nos dan la fuerza para seguir en la labor misionera; fuerza que nos acompaña siempre en todos nuestros trabajos y ministerios.
La contribución de los fieles mexicanos nos ha ayudado a eregir y mantener comunidades cristianas en los países en donde realizamos nuestra labor misionera, también nos ayuda a la formación de nuevos miembros del Instituto para seguir adelante con nuestra misión. Así pués, la obra misionera de ninguna manera es sólo del misionero, en ella contribuyen también de una manera muy activa nuestros padrinos y madrinas y no nos cansamos de darles las gracias por ello.
Con gratitud, sus ahijados, los Misioneros de Guadalupe, ofrecemos nuestra oración diaria y el santo Sacrificio de la Misa, todos los sábados, pidiendo al Señor los bendiga, los socorra y les conceda paz, salud, bienestar y la vida eterna con Él en el cielo.